El Altiplano. La Puna de Atacama. Tierra de salares y volcanes donde Argentina se vuelve mineral, ancestral, imposible de domesticar.
Viajar por el Norte no es turismo —es enfrentarte con la versión más cruda y hermosa de este país. Acá los colores no son metáfora: son rojos de óxido de hierro, blancos de sal pura, verdes de cobre oxidado. Los olores cambian con la altura: desde el dulce de las flores de cardón hasta el azufre que sale de las fumarolas volcánicas. Y el silencio... el silencio del altiplano es de esos que te obligan a escuchar tu propia respiración.
La gastronomía del Norte es sofisticada en su sencillez. Preparaciones que vienen de los pueblos originarios y que jóvenes chefs —nacidos y criados en estos valles— están repensando con una audacia que me sorprende cada vez que vuelvo. Locro de altura, humitas en chala, quesos de cabra artesanales, vinos que crecen a 2,500 metros sobre el nivel del mar. Recorrer restaurantes en moto, parando donde te dice el instinto, es parte esencial del viaje.
Vamos a movernos entre los 2,000 y los 5,000 metros de altura, en uno de los altiplanos más grandes del mundo (promedio 3,750 msnm). Las Salinas Grandes te dan una sensación de libertad que no existe en ningún otro lugar —es pura inmensidad blanca hasta el horizonte. Y después, como un golpe de contraste, entramos en la Selva de Yungas, esa franja de vegetación cerrada donde se esconden tapires, tucanes, osos hormigueros y, si tenés suerte, el rastro del yaguareté.
Conducimos a través de pueblos de adobe que parecen detenidos en el tiempo, con media docena de volcanes activos y gigantescos en el horizonte. Cafayate y Cachi en los Valles Calchaquíes. El Abra del Acay con sus 5,000 metros, donde el aire es tan fino que sentís cada latido. San Antonio de los Cobres y el Viaducto La Polvorilla, esa obra maestra de ingeniería del Tren de las Nubes. Las cuestas legendarias: del Obispo, de Lipán, de Sosa, del Portezuelo —curvas que te exigen concentración total y te regalan vistas que no creías posibles.
Los pueblos de la Quebrada de Humahuaca son testigos de milenios de civilización humana. Y después llegamos a Iruya, ese pueblo imposible colgado de la montaña, donde la arquitectura colonial se funde con la piedra andina y el tiempo parece moverse distinto.
Son 1,650 kilómetros en total, con 270 de ripio para poner a prueba tus capacidades. Curvas, alturas, camaradería, noches bajo estrellas que no existen en las ciudades. Un viaje del que no te vas a arrepentir nunca.
—Crhistian Austin, Managing Partner, R40MOTO
Con Chofer-Mecánico y equipamiento
AMBA - SALTA - AMBA
Categoría 4* o superior, con desayuno
Todos los gastos y honorarios del equipo
BUE-SLA-BUE
Propinas, consumos y otros gastos personales
No causados por el traslado o el team
El primer día los esperamos en el Aeropuerto de Salta. Ahí se podrán preparar con los equipos de protección, botas, casco y guantes y con las motos esperando.
Desde el Aeropuerto y por la circunvalación, tomaremos la Ruta de la Cornisa, para desviarnos en la Ruta 11, por Mojotoro llegaremos rápidamente a General Güemes y nos alojaremos en la Estancia El Bordo de las Lanzas, que fuera parte de las propiedades de la familia Güemes y aún en manos de sus descendientes, en dónde nos esperan con un extraordinario Asado Salteño de Bienvenida!
Si nos queda tiempo libre, y entre las múltiples actividades en la Estancia, podemos recorrer algunos caminos internos en moto, a caballo o caminando. Visitar una zona protegida de zona de transición de bosque subtropical con estación seca o participar de las rutinas de doma racional de los caballos de la finca.
RECORRIDO DIARIO: 72 km
TIPO DE CAMINO: 50% ASFALTO
La segunda jornada de motocicleta estará marcada por la Cuesta del Obispo y por la recta de Tin Tin, de 19 km cuya traza data del período incaico (1480-1535), cuando una parte del Camino del Inca, el ascenso hasta los 3348 msnm, y la subida desde el Valle de Lerma, el epicentro de la producción tabacalera argentina hasta la región dominada por el imponente Nevado de Cachi. Nos alojaremos en el hotel La Merced del Alto y tendremos tiempo de pasear por el pueblito de Cachi.
RECORRIDO DEL DÍA: 221 km (VER MAPA AQUÍ)
TIPO DE CAMINO: 183 km de asfalto y 33 km de ripio (aprox.)
Volvemos a bajar la Cuesta del Obispo. Atravesamos Salta y nos dirigimos hacia el norte con rumbo a la Quebrada de Humahuaca y vamos a hacerlo transitando por la Ruta de la Cornisa, la antigua ruta 9. Una entretenida y angosta ruta de montaña que atraviesa la selva de yungas.
Si las condiciones de la ruta lo permiten, desde Humahuaca, tenemos la alternativa de ascender al Cerro Hornocal o Cerro de los 14 Colores, es un camino de caracoles de ripio de 25 km. Esta parte es opcional y dependerá de las condiciones generales de los riders y del clima. Alternativamente podremos visitar la Bodega de Vinos de Altura. Una vez logrado el objetivo, regresamos hacia el sur y nos alojaremos en un Hotel de la Quebrada.
RECORRIDO DEL DÍA: 351 km. (VER MAPA AQUI)
TIPO DE RUTA: 290 km asfalto y 50 km ripio.
Este cuarto día de viaje continuaremos hacia el norte, para bajar a IRUYA, una joyita de ciudad puneña, llena de historia en donde almorzaremos. Para llegar a nuestro destino debemos recorrer un camino de 47 km de ripio y curvas de una extraordinaria belleza escénica.
De regreso, nos alojaremos en Tilcara y vamos a disfrutar de su excelente gastronomía que está logrando desde su identidad regional, los más elevados estándares de calidad internacional.
RECORRIDO DIARIO: 208 km (VER MAPA AQUI)
TIPO DE CAMINO: 117 km de asfalto y 91 km de ripio
Si las condiciones de la ruta y los pilotos lo permiten, el recorrido del día será desde Tilcara, pasando por Purmamarca y ascendiendo por la Cuesta de Lipán, en el punto más elevado, el Abra de Potrerillos llegaremos a 4.170 metros de altura. Por la Ruta 40 rodaremos por un costado de las Salinas Grandes y apreciando el paisaje del altiplano. Después de un breve refrigerio en San Antonio de los Cobres, vamos a subir hasta el Abra del Acay de casi 5000 metros, con el fin de marcar el hito. Volveremos por el mismo camino hasta retomar la Ruta 51, una entretenida bajada de asfalto, moderna y pintoresca hasta llegar a la Ciudad de Salta, en la que nos alojaremos.
RECORRIDO DIARIO: 330 km
TIPO DE CAMINO: 230 km de asfalto y 100 km de ripio
Apuntamos hacia el sur y hacia la provincia de Tucumán. Por una de las rutas más lindas de Argentina, para manejar y para sacarse fotos, la que atraviesa la Quebrada del Rio de las Conchas uniremos Salta con Cafayate. Tras un almuerzo en la plaza del pueblo seguiremos por la ruta de los valles calchaquíes y las ruinas de los Quilmes para subir a Tafí del Valle y disfrutar de una experiencia en una de las estancias turísticas más antiguas y reconocidas de la zona. Antes de descender a Tafí vamos a pasar por un abra que roza los 4000 metros de altura.
RECORRIDO DIARIO: 316 km
TIPO DE CAMINO: 100% asfalto.
Último día de recorrido. Bajamos por la Cuesta de Sosa, dentro de una densa Selva de Yungas hasta la ciudad de San Miguel de Tucumán.
En Tucumán podremos alojarnos para la última noche o directamente abordar un avión en el Aeropuerto y dar por finalizado el recorrido.
